Mat. 6

PREFACIO


Los doce profetas “menores” no llevan este califi­cativo porque su mensaje sea de menor importancia, si­no porque sus escritos son menos extensos que los de los profetas “mayores.” Amós, Oseas y Miqueas ocupan una posición paralela a la de Isaías—su famoso contem­poráneo—por el énfasis en las sublimes verdades del judaísmo, a saber: que Jehová es el único Dios verdadero, cuya solamente es toda adoración; que Dios siempre cas­tiga el pecado; que la religión verdadera consiste de jus­ticia antes que de ritualismo, de manera que Dios de­sea justicia y misericordia más bien que sacrificios y ofrendas; que la salvación se encuentra por la fe en la Palabra del Señor a través de sus profetas, y por la obediencia a ella.

El siglo octavo antes de Cristo señala la cúspide de la profecía hebrea. En él encontramos a Amós, Oseas, Isaías y Miqueas, quienes posiblemente hayan apareci­do y servido en ese orden. Es probable que los libros de Joel, Jonás y Abdías, pertenezcan también a este perío­do. Si tal suposición resulta correcta, seis de los doce profetas menores escribieron en este siglo octavo A.C.

Durante el siglo séptimo aparecieron otros tres pro­fetas menores: Sofonías, Nahum y Habacuc. Ellos fue­ron contemporáneos de Jeremías.

El siglo sexto A.C. escuchó las voces de Haggeo y Zacarías desafiando a los cautivos que habían regresa­do a Jerusalén a reconstruir el templo. Unas décadas antes—en el mismo siglo—Ezequiel había servido a los exiliados en Babilonia.

Finalmente, el siglo quinto A.C. nos brindó al úl­timo profeta del Antiguo Testamento: Malaquías. El señaló con índice inconfundible hacia la venida del Mesías y de su predecesor—Juan el Bautista—cuatrocien­tos años más tarde.

Posiblemente alguien desee saber por qué no hemos presentado a estos profetas en su orden cronológico. La razón de ello es que nos ha parecido más prudente se­guir el orden que sus libros ocupan en el Antiguo Tes­tamento.

Hemos de observar que, generalmente, el primer versículo de cada profecía nos presenta el título del li­bro y ofrece los datos cronológicos.

El título de este volumen sugiere el método de es­tudio. Hemos decidido considerar a cada profeta desde un punto de vista intensamente humano. Nuestro deseo ha sido que estos videntes de antaño adquieran vida en nosotros. El autor abriga la esperanza de que su libro presente un reto a la juventud—la juventud que re­siente la ausencia de un desafío en sus libros de texto.

Los profetas menores tienen un mensaje moderno de urgente necesidad en esta hora de confusión y crisis. Es nuestra oración que los oídos se abran y que los co­razones se sintonicen para escuchar la Palabra de Dios a través de estos varones.

Algunas de las Fuentes son de  RALPH EARLE

CONTENIDO

UNO. Oseas y Joel

A.         Oseas—El Triunfo del Amor

B.         Joel—Dios Castiga el Pecado

DOS. Amós y Abdías

A.         Amós—La Lucha Entre la Justicia y el Ritual

B.         Abdías—La Tragedia del Odio Entre Hermanos.

TRES. Jonás y Miqueas

A.         Jonás—Salvación Para Todas las Naciones

B.         Miqueas—El Defensor de los Pobres

CUATRO. Nakum y Habacuc

A.         Nahum— Maldición de Dios Sobre la Crueldad

B.         Habacuc—El Combate con la Duda

CINCO. Sofonías y Haggeo

A.         Sofonías—Cuando Dios Invade el Escenario Humano

B.         Haggeo—Un Hombre de Acción Inspirada

SEIS. Zacarías y Malaquías

A.         Zacarías—El Triunfo Final de la Santidad

B.         Malaquías—Cuando la Gente es Tacaña con Dios